Los gatos creen que son los amos y dueños de la casa. Están acostumbrados a hacer lo que quieren con nosotros. Nos buscan cuando quieren comida y nos desechan cuando se aburren. A pesar de todo eso, los seguimos tratando como los verdaderos señores de la casa.

Ahora hemos descubierto que su independencia ha llegado al grado que pueden movilizarse por toda la casa sin importar que las puertas estén cerradas. ¿Qué viene después? Alguien que les recomiende que aprendan a lavar platos.